MIGRACIÓN FORZADA DEL PROFESIONAL VENEZOLANO. CONSTRUCCIONES EN EL TRÁNSITO MIGRATORIO

FORCED MIGRATION OF VENEZUELAN PROFESSIONALS. CONSTRUCTIONS IN MIGRATION TRANSIT

González, Johana*.

*Universidad Nacional Experimental Politécnica "Antonio José de Sucre" – UNEXPO. Venezuela.

Autor corresponsal: gojohanacarolina@gmail.com

DOI: www.doi.org/10.55867/qual32.03        

Como citar (APA): González Ortega, J. C. (2026). Migración forzada del profesional venezolano. Construcciones en el tránsito migratorio. Qualitas Revista Científica, 32(32), 036 - 061. https://doi.org/10.55867/qual32.03

 

Manuscrito recibido el 25 de septiembre de 2025. 

Aceptado para publicación, tras proceso de revisión, el 02 de febrero de 2026.

Publicado, el 07 de julio de 2026.

Resumen

El presente artículo aborda el fenómeno de la migración forzada de profesionales venezolanos en la última década, el objetivo central es develar los significados, describir las visiones según el país de acogida e interpretar las experiencias vividas por estos sujetos durante el tránsito migratorio. La investigación se sustenta teóricamente en el concepto de "movilizaciones migratorias" y la pérdida de la cotidianidad, bajo los aportes de autores referenciales como Sayad (2006) y Castles (2004). Metodológicamente, el estudio se inscribe en el paradigma cualitativo con el método fenomenológico-hermenéutico, siguiendo los postulados de Heidegger y Gadamer para la interpretación de las realidades vividas; se empleó la observación participante y entrevistas semiestructuradas aplicadas a una unidad de análisis compuesta por tres profesionales migrantes. Los hallazgos visibilizan categorías emergentes como la "situación país", la inseguridad sistémica y la reconfiguración de expectativas, que actúan como detonantes del desplazamiento. Se concluye que la migración forzada genera una ruptura profunda en la identidad personal y profesional, derivando en pérdidas materiales y emocionales que obligan a una reestructuración drástica de los estilos de vida en los contextos de destino.

 

Palabras clave: migración forzada, profesionales, tránsito migratorio.

Abstract

This article addresses the phenomenon of forced migration of Venezuelan professionals over the last decade. Its central objective is to uncover the meanings, describe the perspectives of these individuals in their host country, and interpret their lived experiences during their migration journey. The research is theoretically grounded in the concept of "migratory movements" and the loss of everyday life, drawing on the work of key authors such as Sayad (2006) and Castles (2004). Methodologically, the study adopts a qualitative paradigm using the phenomenological-hermeneutic method, following the postulates of Heidegger and Gadamer for interpreting lived realities. Participant observation and semi-structured interviews were conducted with a unit of analysis comprised of three migrant professionals. The findings reveal emerging categories such as the "country situation," systemic insecurity, and the reconfiguration of expectations, which act as triggers for displacement. It is concluded that forced migration generates a profound rupture in personal and professional identity, resulting in material and emotional losses that force a drastic restructuring of lifestyles in the destination contexts.

 

Key words: forced migration, professionals, migratory transit.

 

INTRODUCCIÓN

La migración en el contexto venezolano se ha consolidado como una realidad de alto impacto social que amerita un análisis profundo desde diversas perspectivas, más allá de un desplazamiento geográfico, este fenómeno representa una decisión autónoma y responsable de sujetos que buscan condiciones externas favorables para la consolidación de sus proyectos de vida en ámbitos económicos, educativos y de seguridad social.

En este sentido, el desplazamiento no debe entenderse exclusivamente bajo una narrativa de victimización, sino como un ejercicio de voluntad ante un entorno de precariedad sistémica que dificulta el logro de metas personales. Este tránsito implica que el profesional abandone su entorno conocido marcado frecuentemente por el disconfort socioeconómico para buscar en el exterior la viabilidad que el contexto de origen no ofrece de manera pragmática. Históricamente, la movilidad humana ha sido un fenómeno latente, cuyo origen etimológico remite a una dinámica constante de cambio y adaptación institucional y personal.

De acuerdo con lo expuesto, las movilizaciones migratorias requieren un abordaje que trascienda la etimología básica del término, si bien la Real Academia Española (2023) define la migración como el desplazamiento geográfico de grupos o individuos motivados habitualmente por causas sociales o económicas, es imperativo comprenderla como un fenómeno cultural complejo y multidimensional. Esta dinámica engloba un espectro diverso de motivaciones que incluyen razones políticas, religiosas, históricas, ancestrales, sociales, profesionales, militares, geográficas e incluso alimenticias.

En el contexto contemporáneo, como señalan Mayblin y Turner (2021), es crucial reconocer que los estudios migratorios han estado históricamente vinculados a proyectos estatales de gestión poblacional, reproduciendo a menudo dicotomías como migrante/ciudadano que simplifican la complejidad del fenómeno. Por tanto, la migración se concibe como un cambio de locación espacial, y a su vez como un proceso de desraizamiento que, paradójicamente, conlleva una ampliación de las raíces del sujeto y que debe analizarse desde una perspectiva crítica que cuestione sus marcos conceptuales heredados.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM, 2019), los desplazamientos pueden ser impulsados por factores climáticos, desastres naturales, eventos geofísicos, o tensiones políticas y conflictos bélicos; estos elementos suelen configurar escenarios donde la salida del país de origen se produce de manera forzada, implicando el sacrificio de logros materiales, profesionales y familiares. No obstante, es imperativo precisar que la migración no siempre posee un carácter reactivo, violento o negativo. Asimismo, el desplazamiento es consustancial al desarrollo humano; ejemplo de ello son las sociedades nómadas, cuya esencia migratoria forma parte integral de su evolución cultural y de casta. Por lo tanto, mientras que en algunos contextos la movilización es una respuesta a crisis sistémicas, en otros constituye una dinámica fundamental de la identidad y el progreso de los grupos sociales.

De acuerdo con la OIM (2019), la migración forzosa se entiende como un espectro de diversos niveles de agencia, más que como una dicotomía estricta entre lo voluntario y lo forzado. En este sentido, el uso de la coerción o la compulsión desdibuja la voluntad propia del sujeto, supeditándola a condiciones de entorno críticas, ante este panorama, se manifiesta una creciente inquietud académica y jurídica por el posible debilitamiento de los marcos legales existentes para la protección de los derechos humanos y el estatuto de refugiado, elementos fundamentales para garantizar la seguridad jurídica de quienes se ven obligados a desplazarse.

En Venezuela, las movilizaciones migratorias han mostrado un ascenso sostenido, impulsadas por factores multicausales que han reconfigurado la realidad del ciudadano. Según García (2017), es posible rastrear el inicio de este fenómeno en el siglo XXI a partir del año 2002, en el marco de la inestabilidad política derivada del intento fallido de golpe de Estado y el posterior conflicto en la industria petrolera. Estos eventos decantaron en el cese laboral masivo de trabajadores de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en 2003, especialmente de aquellos pertenecientes a la nómina mayor y alta gerencia, quienes conformaron uno de los primeros grupos profesionales en desplazarse al exterior. Posteriormente, para el año 2007, se produjo una segunda movilización significativa motivada por el contexto del referéndum constitucional, la no renovación de la concesión a canales de televisión de señal abierta y la política de expropiaciones, lo cual incentivó el desplazamiento de sectores empresariales en busca de seguridad jurídica.

Posteriormente, en el año 2013, las movilizaciones se acrecentaron tras la muerte del presidente en ejercicio, evento que derivó en una nueva elección presidencial, este periodo de transición coincidió con un deterioro sistémico de la economía y un incremento acelerado en los niveles de inflación, lo cual impulsó a profesionales, universitarios y técnicos a buscar nuevos horizontes laborales y personales. Asimismo, para el año 2015, la crisis de desabastecimiento de bienes y alimentos esenciales intensificó los procesos migratorios, consolidando un flujo constante de ciudadanos que buscaban mitigar los efectos de la precariedad económica en su calidad de vida.

Bajo esta premisa, la investigación asume la realidad desde una perspectiva subjetiva, centrada en el mundo vivido de los versionantes, este abordaje permitió comprender que la experiencia migratoria, inicialmente percibida como incierta y compleja, se encuentra mediada por un sistema de creencias y vivencias estrictamente personales que configuran la decisión de desplazamiento. Para explicar teórica e interpretativamente este fenómeno, es necesario acudir a la noción de ruptura de la cotidianidad, donde el sujeto experimenta una vulneración de sus condiciones básicas de existencia.

Al respecto, los hallazgos revelan que el disconfort socioeconómico actúa como el catalizador de la movilización. Esta categoría emerge con claridad en el testimonio de (V3MF), quien describe la transición desde la estabilidad laboral hacia la precariedad de la siguiente manera:renuncié en mi trabajo y me fui a Perú. En ese año me tocó hacer colas largas con mi mamá para poder comprar productos de la canasta básica y presenciar cómo la gente se golpeaba y peleaban por una paca de harina pan…(2023, V3MF-21-23).

Lo expuesto por el versionante no solo ilustra una carencia material, sino que permite interpretar la migración como un acto de pragmatismo y voluntad ante un entorno que ha dejado de proveer seguridad alimentaria y estabilidad emocional. De este modo, el tránsito migratorio se constituye como una respuesta ante la desarticulación del proyecto de vida en el país de origen.

Por otra parte, esta movilización no se limitó a factores de subsistencia alimentaria, sino que estuvo profundamente influenciada por el contexto de polarización política y partidista que ha caracterizado al país en las últimas décadas, esta división ideológica generó escenarios de persecución hacia sectores de la oposición y ciudadanos con posturas críticas al gobierno, quienes enfrentaron inestabilidad política, inseguridad jurídica y una progresiva degradación de sus garantías civiles. Es preciso señalar que dicha polarización ha permeado las instituciones del Estado, traduciéndose en una vulnerabilidad sistemática para quienes se sitúan fuera del espectro oficialista.

En consonancia con estos hechos, el informe titulado “Migración venezolana: Colombia, el país de acogida” (2018), publicado bajo la dirección del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario en conjunto con la Fundación Konrad Adenauer (KAS), ofrece un análisis riguroso al respecto. La KAS, institución alemana dedicada al fomento de la democracia, el Estado de derecho y la economía social de mercado, coincide con los analistas del estudio al calificar este flujo como una migración forzosa, según esta instancia, las experiencias de privación y la erosión del tejido democrático han despertado en la ciudadanía aspiraciones de una calidad de vida y seguridad que, bajo las condiciones actuales de su país de origen, resultan inalcanzables.

A mediados del año 2015, como consecuencia del cierre extendido de la frontera colombo-venezolana, se registró un incremento acelerado de movilizaciones caracterizadas por la irregularidad migratoria y la carencia de documentación. Este flujo humano presentó, en numerosos casos, cuadros clínicos complejos relacionados con deficiencias nutricionales y el resurgimiento de enfermedades infectocontagiosas o crónicas, tales como sarampión, malaria, tuberculosis, difteria, VIH y escabiosis. Según el informe de la Universidad del Rosario y la Fundación Konrad Adenauer (2018), esta movilidad masiva responde a una respuesta ante la precariedad del contexto socioeconómico nacional.

En este escenario, los profesionales de diversas áreas especialmente aquellos pertenecientes a los sectores educativo, salud e ingeniería se han visto compelidos a diversificar sus horizontes en busca de una estabilidad que el mercado laboral de origen no garantiza, el propósito de este desplazamiento trasciende la mera sobrevivencia o la pervivencia en condiciones mínimas; por el contrario, responde a la búsqueda de una remuneración acorde a su formación académica que permita una vida digna y el desarrollo de su potencial humano. Por tanto, la movilización profesional no debe entenderse como un intento de validar una estética de la precariedad, sino como una acción orientada a recuperar la calidad de vida y el estatus profesional vulnerado.

Este estudio guarda una estrecha relación con los hallazgos del Observatorio de Derechos Humanos (ODH, 2018). Según esta instancia, el perfil del migrante venezolano es heterogéneo e incluye a jóvenes con formación inconclusa, profesionales de diversas especialidades, empresarios y mano de obra técnica calificada, la movilización de estos sectores responde, fundamentalmente, a la severa carencia de medicamentos, insumos médicos y alimentos básicos que afecta al país.

En este contexto, numerosas familias enfrentan la imposibilidad de acceder a servicios de salud fundamentales o de garantizar la seguridad alimentaria de sus hijos, a este escenario de precariedad socioeconómica se suman factores determinantes como la represión gubernamental, la hiperinflación y los elevados índices de criminalidad violenta. Estos elementos, en su conjunto, configuran un entorno de vulnerabilidad sistémica que precipita la decisión de emigrar en busca de las garantías mínimas de protección y estabilidad.

En concordancia con los planteamientos del Observatorio de Derechos Humanos (ODH, 2018), Vargas (2018) sostiene que la movilización de profesionales venezolanos debe catalogarse como migración forzada. Esta clasificación se fundamenta en la existencia de amenazas directas contra la integridad física y la vida. Como evidencia de esta realidad, la versionante V1AA relata un evento determinante en su decisión migratoria “(…) En la época del año 2.015 aproximadamente, casi culminando mi carrera universitaria sufrí muchos robos seguidos, de hecho, el último fue como un secuestro en un carrito por puesto, en vista de esta situación mi padre me plantea que emigrara a Chile…” (2023, V1AA-2-5). De acuerdo con lo expresado por la profesional migrante, tales escenarios exponen la vulnerabilidad extrema de la integridad personal y la suspensión fáctica de los derechos humanos en el contexto de origen.

A partir de la información analizada, se infiere que las razones del desplazamiento de profesionales y ciudadanos responden a una crisis humanitaria compleja, derivada de la inestabilidad institucional del Estado. En este sentido, los sujetos de estudio perciben que las instituciones no logran garantizar el bienestar de sus habitantes ni satisfacer sus necesidades fundamentales.

Para profundizar en esta realidad, la investigación se apoyó en informantes con perfiles técnicos y académicos de alto nivel, cuya formación les permitía una inserción laboral estable antes del agravamiento de la crisis. Entre ellos se encuentra la versionante V2HC, una profesional del área de la salud con experiencia en gestión pública, quien ofrece una perspectiva técnica sobre el deterioro de las condiciones de vida “la situación del país, recuerdo que en los años 2017-2018 el desabastecimiento era abismal, no teníamos acceso a productos de la cesta básica e incluso medicinas, y si los encontrabas los costos eran muy elevados…” (2023, V2HC-16-19).

Este testimonio refuerza la premisa de que la movilización no es un acto impulsivo, sino una respuesta razonada ante la imposibilidad de ejercer la profesión en un entorno que carece de los insumos mínimos para la subsistencia y el desempeño laboral. Vargas (2018) señala que todo este rompimiento del tejido social surge como resultado de una polarización de sectores víctimas de violencia y el colapso generalizado.

De acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación de Colombia (DNP, 2018), el fenómeno migratorio desde Venezuela hacia territorio colombiano es impulsado por una volatilidad política y económica imprevisible en el país de origen. En este contexto, la movilización es percibida por el profesional como una vía para la restauración de la estabilidad, lo que genera una dualidad existencial: por un lado, representa una oportunidad de progreso y seguridad para el núcleo familiar; por otro, implica un proceso de desraizamiento que suele manifestarse en episodios de nostalgia y añoranza por el entorno afectivo y el país de origen (Mazuera-Arias et al., 2019).

Esta realidad compleja revela que la migración profesional en Venezuela no debe reducirse únicamente a una mirada negativa o de victimización. Si bien el costo emocional del desarraigo es significativo, la decisión de migrar constituye también un acto de resiliencia, el profesional no solo se desplaza para evadir la crisis, sino para proyectar su identidad y capacidades en escenarios que permitan una ampliación de sus horizontes. Así, el dilema emocional coexiste con la satisfacción de recuperar la autonomía económica y la protección de los derechos fundamentales, transformando el tránsito en un proceso de reconstrucción biográfica y profesional.

Según el Informe sobre la movilidad humana venezolana (Servicio Jesuita a Refugiados, 2018), las motivaciones para el desplazamiento se centran en la salvaguarda de derechos fundamentales: “...la libertad, derecho a la vida, seguridad, salud, alimentación, a vivir una vida digna y tener sosiego. Se disputa entre el hambre, la vida, la salud mental y la enfermedad” (p. 14). El estudio refiere que una parte significativa de los consultados ha movilizado su residencia buscando entornos de mayor seguridad jurídica y personal, convirtiendo la migración en una respuesta necesaria ante la crisis.

En consecuencia, el flujo migratorio ha mostrado una tendencia creciente en la región, según datos de la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), coliderada por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), para mediados de 2024 la cifra de refugiados y migrantes venezolanos en el mundo superó los 7,7 millones de personas. De este total, una gran mayoría se encuentra en países de América Latina y el Caribe.

Es importante destacar que estas estadísticas oficiales no incluyen en su totalidad a ciudadanos con doble nacionalidad o a aquellos en situación de irregularidad administrativa, lo que sugiere que el impacto demográfico real en la población total venezolana estimada sobre la base del último Censo Nacional de Población y Vivienda (INE, 2011) y proyecciones posteriores representa un porcentaje considerablemente superior al 10% mencionado en registros preliminares.

Estas cifras deben comprenderse no solo en términos cuantitativos, sino también a la luz de las transformaciones globales recientes en la política migratoria. Como advierten Koinova et al. (2023), la pandemia de COVID-19 exacerbó tendencias previas de control migratorio mediante los discursos sobre movilidad humana, añadiendo dimensiones sanitarias a la ya existente securitización de las migraciones. En el caso venezolano, esto se tradujo en restricciones adicionales en fronteras, pero también en una mayor visibilidad de los migrantes como “trabajadores esenciales” en países de acogida, generando dinámicas contradictorias de exclusión e inclusión que continúan modelando las experiencias de inserción.

Al respecto, el informe del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario y la Fundación Konrad Adenauer (2018) señala que las políticas implementadas durante las administraciones de Hugo Chávez y Nicolás Maduro han incidido en el incremento de la movilidad humana, aunque el Ejecutivo nacional diseñó el denominado “Plan Vuelta a la Patria” con el objetivo de facilitar el retorno de ciudadanos a su país de origen, esta iniciativa no ha logrado mitigar el flujo constante de salida. Dicha movilización posee características de éxodo e involucra a una proporción significativa de profesionales que se desplazan hacia el extranjero de forma individual o con sus núcleos familiares.

Por consiguiente, la OIM (2019) destaca la alta visibilidad de esta migración, dadas las particularidades del desplazamiento, los migrantes suelen realizar trayectos terrestres a través de las rutas andinas, procediendo mayoritariamente de zonas urbanas. En múltiples casos, la movilización se realiza sin pasaporte, portando únicamente la cédula de identidad o credenciales académicas y técnicas, esta situación obedece tanto a las dificultades administrativas y los altos costos de los trámites consulares, como a la decisión de no solicitar el documento o a la pérdida de este durante el tránsito.

En este escenario, diversos ciudadanos que se movilizan fuera del territorio algunos de ellos con formación técnica o académica enfrentan obstáculos significativos para la inserción laboral formal en sus áreas de conocimiento, esta dificultad se deriva, en parte, de la imposibilidad de legalizar o apostillar su documentación en el país de origen. No obstante, es imperativo señalar que esta problemática también obedece a factores estructurales en las naciones receptoras, las cuales muchas veces carecen de sistemas ágiles de convalidación u homologación de títulos extranjeros.

Como consecuencia, un sector de esta población se ve compelido a la reinvención personal, desempeñando oficios distantes de su formación profesional, este fenómeno de subempleo o descalificación laboral no solo responde a la falta de documentación, sino al desconocimiento o falta de reconocimiento de competencias por parte del país de destino. Tal situación genera una profunda disonancia entre el capital intelectual del migrante y su realidad laboral inmediata, lo cual constituye una de las dimensiones más complejas del tránsito migratorio.

Algunos ciudadanos venezolanos han vivido situaciones complejas en cuanto al cumplimiento del área académica como lo expresaron las versionantes anteriormente, debido a que existen implicaciones detrás de esa meta como, por ejemplo: el tiempo, los recursos, el esfuerzo económico que sin duda debe asumirse, a pesar de que hay universidades o institutos públicos, el estudio requiere de inversión económica, esto por mencionar un poco lo que viven los que inician una ruta académica, pero para los que ya la han recorrido y cuentan con una profesión finalizada el anhelo es ser un recurso potencial dentro de su país y potenciar áreas que su carrera universitaria o técnica les permita.

Por otro lado, la situación actual de las instituciones de educación superior en Venezuela refleja una crisis estructural que incide directamente en la prosecución académica, se observa una disminución en la motivación de los estudiantes de educación media por ingresar a la formación universitaria, fenómeno derivado de la desvalorización del trabajo profesional, la contracción del ingreso real, la pérdida de beneficios prestacionales, como la seguridad social, seguros médicos y una transformación en la percepción de estatus que la sociedad otorga al título académico.

Asimismo, es imperativo analizar el fenómeno del retorno, este proceso, lejos de ser una contradicción, representa una reevaluación de las expectativas frente a la realidad del país de acogida. En algunos casos, los profesionales regresan al no consolidar la estabilidad anhelada o debido a las barreras de inserción laboral previamente analizadas, para otros, la experiencia en el exterior ha significado una reafirmación del sentido de pertenencia y del compromiso con el desarrollo nacional. En este sentido, el retorno se constituye como una decisión autónoma donde el sujeto asume nuevamente compromisos profesionales, académicos y ciudadanos en su país de origen, integrando el aprendizaje obtenido en el tránsito migratorio.

Frente a esta realidad multidimensional, la presente investigación se plantea los siguientes propósitos: develar los significados que los profesionales venezolanos atribuyen a la migración forzada; describir las visiones de estos sujetos de acuerdo con el contexto del país de acogida e interpretar las experiencias vividas en dicho tránsito.

MÉTODOS

En todo proceso de investigación, la transformación de datos del mundo real en información pertinente está determinada por los objetivos planteados y la metodología seleccionada, decisiones que recaen en el investigador para garantizar un acercamiento riguroso a la realidad estudiada. Este estudio se fundamenta en una matriz epistémica de carácter cualitativo-interpretativo, la cual orienta la comprensión del fenómeno desde la perspectiva de los actores sociales, priorizando la profundidad de las experiencias vividas sobre la generalización estadística. Dicha matriz actúa como marco conceptual que integra las dimensiones ontológica, epistemológica y metodológica de la indagación.

Desde una postura fenomenológica-hermenéutica, se asume que la realidad social se construye a través de significados subjetivos, tal como lo plantea la tradición interpretativa que, según Sandín (2003), desarrolla comprensiones de la vida social desde perspectivas culturales e históricas. Este enfoque, como señala García (2024), permite una aproximación a la experiencia vivida que valora la interpretación contextual y la construcción de sentido desde la subjetividad de los actores, lo que resulta especialmente pertinente para estudiar fenómenos complejos como la migración forzada.

En consecuencia, el paradigma adoptado reconoce que los fenómenos humanos no pueden desvincularse de sus contextos, exigiendo un análisis situado y reflexivo. Este enfoque se alinea con la pregunta por el “cómo conocemos”, buscando describir y clarificar la estructura de la experiencia consciente, en línea con la fenomenología de Husserl (citado en Ray, 2003).

Para operacionalizar este marco, se diseñó un proceso investigativo basado en la entrevista semiestructurada, aplicada a tres profesionales venezolanos con experiencia de migración forzada y retorno. Los participantes fueron seleccionados mediante un proceso de selección específica, considerando criterios como la posesión de título universitario, la migración entre 2015 y 2020, y la decisión de regresar a Venezuela. Cada entrevista, con una duración aproximada de 60 minutos, fue grabada y transcrita íntegramente para su análisis cualitativo.

El tratamiento de los datos siguió el modelo de Martínez (2006), estructurado en tres fases secuenciales: transcripción y segmentación en unidades temáticas, codificación abierta para identificar categorías emergentes, y triangulación interpretativa. Este último procedimiento, según Denzin (1978), permite contrastar las voces de los participantes con el marco teórico, fortaleciendo la validez y consistencia del análisis. La categorización resultante se organizó en dimensiones que reflejan las experiencias clave del tránsito migratorio.

Esta matriz actúa como el marco conceptual y filosófico desde el cual el investigador percibe y aborda la realidad, ya sea natural o social, así la comprensión de esta matriz no sólo revela la base conceptual del investigador, sino que también arroja luz sobre cómo se construyen y aplican las herramientas investigativas en la exploración y comprensión de la realidad.

De tal manera que, la investigación se condujo bajo estrictos principios éticos, asegurando el consentimiento informado, la confidencialidad y el anonimato de los informantes. La articulación entre el marco fenomenológico-hermenéutico, las técnicas de recolección y el procedimiento de análisis permitió no solo describir, sino interpretar en profundidad las construcciones sociales y emocionales asociadas a la migración forzada de profesionales venezolanos. A continuación, se comparto lo siguiente:


Figura 1. Matriz epistémica. Fuente: Elaboración Propia (2025)

 

Por otro lado, La articulación entre el marco fenomenológico-hermenéutico, las técnicas de recolección y el procedimiento de análisis permitió describir e interpretar en profundidad las construcciones sociales y emocionales asociadas a la migración forzada de profesionales venezolanos. Como resultado del proceso de codificación abierta y constante comparación, propio de la Teoría Fundamentada (Glaser y Strauss, 1967), emergió un sistema de categorías organizado en tres niveles analíticos: categorías medulares, orientadoras y subcategorías, cada una con sus respectivas dimensiones interpretativas.

Tabla 1. Versión Integradora de las Categorías

Categoría Medular

Categorías Orientadoras

Subcategorías

Dimensiones

Migración forzada del profesional venezolano construcciones en el tránsito migratorio

 

Situación País

Inseguridad Ciudadana

Delincuencia

Ámbito Político y Social

Inequidad

Expectativas Migratorias

Riesgos

Incertidumbre

Desplazamiento Forzoso

Planteamineto Migratorio

Oportunidad

Sacrificios Materiales

Pérdida

Emocionalidad

Separación familiar por situación país

Dolor

Valor Nacional

 

Realidad Migratoria

Retorno al país

Seguridad

Situaciones Similares

 

Trabajo Informal

 

Discriminación y Xenofóbia

Vulnerabilidad

Explotación Laboral

Abuso

Fuente: Elaboración Propia (2025)

Este esquema categorial, representado en la Tabla 1, se realizó mediante el análisis de las relaciones y concatenaciones entre las ideas emergentes, lo cual permitió tejer una interpretación coherente de los datos. Dicho proceso de contextualización y categorización se estructuró siguiendo el modelo propuesto por Martínez (2006), quien establece que, una vez recabada la información en su totalidad y sin nuevos contactos con las fuentes, el procedimiento de categorización debe seguir los siguientes pasos:

1.      Transcribir de forma detallada los contenidos de informativos protocolares en los dos tercios derechos de las hojas, numerando tanto las páginas como las líneas para facilitar las referencias posteriormente.

2.      Dividir los contenidos en secciones o unidades temáticas (párrafos o conjuntos de párrafos que comunican una idea o un concepto principal).

3.      Categorizar, es decir, clasificar, conceptualizar o codificar usando un término o expresión que sea transparente y sin ambigüedades (categoría descriptiva), el contenido y la idea central de cada unidad temática. La expresión o el término se encuentra redactado en la tercera parte izquierda de la página.

Todos los pasos antes descritos permitieron organizar y procesar la información de modo que se pudo llegar a interpretar si los venezolanos se han vistos forzados a salir de su país y de las implicaciones que conlleva tomar la decisión de abandonar, renunciar y transformar su vida lejos de casa y de ser reconocidos nacionalmente.

Ahora bien, para lograr el sustento del análisis y la veracidad de este fenómeno social fue necesaria la comparación de los hallazgos obtenidos desde las propias entrevistas y a esa forma de comparación se le llama ‘’triangulación’’ (Denzin, 1978), es decir, que la misma se considera legítima al tener una correlación entre conceptos y palabras empleadas por el investigador al escribir sobre la situación de estudio, dicho en otras palabras un fenómeno social se legítima por la construcción del discurso que presente el autor de la misma.

Por su parte, la categoría medular “Migración forzada del profesional venezolano: construcciones en el tránsito migratorio” funcionó como eje articulador, a partir de la cual se desplegaron cinco categorías orientadoras que capturan las dimensiones clave del fenómeno. Cada categoría orientadora se sustenta en subcategorías emergentes de los relatos, las cuales fueron validadas mediante la comparación constante entre los testimonios y la literatura especializada. Por ejemplo, la categoría “Situación País” se despliega en subcategorías como “Inseguridad ciudadana” y “Ámbito político y social”, las cuales reflejan los factores estructurales que impulsan la salida. Este proceso permitió organizar la complejidad de las experiencias sin perder la riqueza narrativa.

La construcción de la matriz categorial no fue un fin en sí mismo, fue una herramienta heurística que facilitó la interpretación integrada de los datos, los cuales sintetiza la estructura categorial resultante, mostrando la relación entre las dimensiones empíricas, las voces de los participantes y su diálogo con el marco teórico, ofreciendo una representación sistemática de los hallazgos analíticos.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El proceso analítico se desarrolló a partir de las entrevistas semiestructuradas realizadas, las cuales, según Tamayo (2007), permiten adaptar las preguntas a las particularidades de los informantes, capturando significados subjetivos más que frecuencias numéricas. Siguiendo los principios de la Teoría Fundamentada de Glaser y Strauss (1967), el análisis se orientó hacia la generación de categorías conceptuales a partir de los datos mismos, evitando imponer marcos preconcebidos y privilegiando la emergencia de temas desde las narrativas de los participantes. Este enfoque facilitó una comprensión contextualizada y densa de la experiencia migratoria.

Así mismo, el modelo de entrevista antes mencionado fue aplicado a dos actores sociales que es su tiempo migraron y mucho tiempo después decidieron regresar a Venezuela y una vez recogida la información comencé a reconstruir el mundo o experiencia del actor social partiendo de la contextualización de la experiencia vivida. En este sentido, tal y como señalan Ruiz y Ispizua (1989):

El relato del entrevistado/a no es un conjunto simple de respuestas a preguntas del entrevistador/a, sino que éste se desarrolla en una situación social concreta que le condiciona profundamente. Por eso no tiene sentido empezar a ordenar y analizar el material inmediatamente, sin antes haberlo sometido a escrutinio y haberlo contextualizado debidamente (p.148).

Esto implicó que, a partir de la inmersión reiterada en el material y de la contextualización de cada relato, se inició la construcción de una comprensión epistémica del fenómeno, profundizando en las particularidades de cada experiencia narrada. Una vez lograda esta contextualización integral, se procedió a analizar los elementos y momentos más significativos para cada participante, identificando temas recurrentes que surgieron de manera similar en ambos testimonios.

En consecuencia, partiendo de la categoría medular, se develaron gracias al análisis exhaustivo de las entrevistas cinco categorías orientadoras, las cuales serán descritas para lograr una mayor comprensión del fenómeno de estudio a través de la triangulación antes mencionada.

Tabla 2. Triangulación interpretativa: categorías, voces, sustento teórico

Categoría Medular

Categorías Orientadoras

Subcategorías

Dimensiones

Fragmento de voz (participante)

Interpretación / Diálogo teórico

Migración forzada del profesional venezolano construcciones en el tránsito migratorio

 

 

 

Situación País

Inseguridad Ciudadana

Delincuencia

“En la época del año 2015… sufrí muchos robos seguidos, el último fue como un secuestro…” (V1AA)

Este testimonio refleja la cuarta ola migratoria descrita por García (2017), marcada por carencia de bienes, inestabilidad política y violencia, lo cual fractura la estabilidad y empuja la salida forzada.

Ámbito Político y Social

Inequidad

y en esos años el descontento social fue masivo,  (V2HC6-7)

y mi lucha fue fuerte, las marchas y las guarimbas  (V2HC35)

Coincide con García (2017) sobre la persecución de opositores y degradación de garantías, evidenciando que la migración responde a injusticias estructurales.

Expectativas Migratorias

Riesgos

Incertidumbre

a que iba por algo mejor, con mucha fe y por supuesto dispuesta a asumir lo desconocido. (V1AA21-22)

Al salir me fui con las expectativas de tener un mejor futuro. (V2HC12)

Se alinea con Botto (2023), quien vincula la migración con la búsqueda de dignidad, seguridad y una vida digna ante realidades adversas.

Desplazamiento Forzoso

Planteamineto Migratorio

Oportunidad

en vista de esta situación mi padre me plantea que emigrara a Chile (V1AA3-4)

Refleja que migrar se percibe como una opción de vida necesaria, corroborando a Botto (2023) sobre la inevitabilidad de la decisión.

Sacrificios Materiales

Pérdida

he conocido a varias familias que dejan todo, teniendo como mantenerse acá, teniendo sus bienes, y de la nada se van pierden todo, porque un familiar le dijo, un amigo le conto maravillas y al llegar pues la realidad es otra y pierden todo. (V1AA26-28)

para poder irme vendí mi único bien, mi carro  (V2HC12)

Vargas (2018) señala que la migración forzada implica pérdida material y vulneración de derechos, lo que motiva a renunciar a lo construido en busca de estabilidad.

Emocionalidad

Separación familiar por situación país

Dolor

Me sentí forzada simplemente al dejar a mi familia, mi casa, mi país, la imagen de mi papá despidiéndome jamás la olvidaré. (V1AA18-19)

entre esas el compartir con mis padres, perderme de eventos con mi sobrino e incluso perder un familiar y no poder estar, que me pasó por cierto, murió mi abuela materna estando en Colombia, fue muy duro… (V2HC45-48)

Mazuera et al. (2019) destacan el desarraigo y la añoranza como costos emocionales inevitables, incluso cuando se busca mejorar la calidad de vida.

Valor Nacional

 

 

Antes de que la situación del país se pusiera tan complicada, tuve la oportunidad de viajar a otros países y se valoran muchas cosas, entre esas tú país, la gente, la alegría que nos caracteriza, muchas cosas (V2HC38-40)

“Aprecio más lo que tengo, a quienes tengo…” (V1AA)

Trillo (2009) explica que el contacto con otras culturas puede reforzar el apego a las raíces y la revalorización de la identidad de origen.

Realidad Migratoria

Retorno al país

Seguridad

“Fue la mejor decisión de vida… prefiero regresar y trabajar en mi país” (V1AA)

Stark (2018) vincula el retorno con factores como el arraigo familiar y la acumulación de capital humano, más que con el fracaso absoluto.

Situaciones Similares

 

 

y así como me paso a mí, estoy segura que a muchos les ha pasado y están pasando por similares y peores. (V1AA39-40)

Si vale, claro que sí, cuando estuve allá varios paisanos no podían establecerse, conocí a varios siendo profesionales, trabajando en restaurantes, vendiendo dulces en la calle o como vigilantes y qué satisfacción puede darte eso, nada, (V2HC57-59)

Sayad (2006) señala que en dichos supestos, el migrante vive entre diversos dilemas que lo llevan hacia una experiencia del contrasentido, del estancamiento y el encierro, es decir, no a todos los venezolanos el irse o el aventurarse es una decisión exitosa inmediata, a veces se logra paulatinamente, o como en el caso de las V1 y V2 que el éxito laboral y estabilidad nunca les llegó, puesto que el dilema mayor fue el estancamiento económico y la imposibilidad de  lograr alcanzar una calidad de vida.

Trabajo Informal

 

pero sin embargo trabaje duro, hasta llegue a vender en la calle, en un semáforo (V1AA30-31)

“Trabajé como ‘jaladora’ en una peluquería” (V2HC)

Stark (2018) señala que la migración puede devaluar el estatus laboral, forzando a empleos informales ajenos a la formación profesional.

Discriminación y Xenofóbia

 

Vulnerabilidad

“Que te miren mal, que te desprecien sin conocerte” (V1AA)

ACNUR (2018) advierte que estas prácticas generan inseguridad y afectan la salud mental de los migrantes.

Explotación Laboral

Abuso

“Los pagos no fueron justos” (V2HC)

Rivera (2019) indica que los migrantes suelen aceptar condiciones abusivas por necesidad, lo que debilita su integración y derechos.

Fuente: Elaboración Propia (2025)

DISCUSIÓN

La migración forzada de profesionales venezolanos se articula como un fenómeno complejo influenciado por factores políticos, sociales, económicos y culturales, las voces recogidas evidencian que la inseguridad ciudadana y la delincuencia constituyen elementos determinantes que impulsan a los individuos a abandonar el país. Tal como señala García (2017), durante la cuarta ola migratoria en 2015, la carencia de alimentos y bienes básicos, la inestabilidad política y la violencia generaron un escenario que fracturó la estabilidad de los venezolanos, empujando a muchos a buscar alternativas fuera del país. Los testimonios de los participantes confirman que estos factores no solo afectan la seguridad física, sino también la posibilidad de acceder a condiciones mínimas de bienestar, como alimentación, salud y educación (V1AA2-3; V2HC6-7).

En la dimensión política, la erosión de las garantías constitucionales actúa como una fuerza de expulsión que trasciende lo económico. García (2017) destaca que más allá de la inestabilidad institucional descrita previamente, los hallazgos de esta investigación sugieren que el sentimiento de desamparo jurídico es un catalizador crítico para el profesional migrante, como se evidencia en los relatos, la percepción de una justicia parcializada y la vulneración de la libertad de pensamiento transforman el proyecto de vida en una lucha por la supervivencia civil.

Esta realidad confirma que la migración forzada no debe entenderse únicamente como una estrategia de movilidad individual, sino como una respuesta colectiva ante una acumulación de injusticias estructurales que invalidan el contrato social. En consecuencia, el desplazamiento se convierte en el único mecanismo efectivo de protección ante un Estado que, en la percepción de los versionantes, ha dejado de ser garante de los derechos fundamentales para convertirse en un factor de riesgo.

En cuanto a las expectativas migratorias, los entrevistados destacan el peligro y la incertidumbre que conlleva migrar. Según Botto (2023) la migración tiene su justificación en la búsqueda de la dignidad, seguridad y libertad. Los testimonios muestran el deseo de los profesionales de Venezuela de mejorar su calidad de vida, a pesar de que esto signifique afrontar lo desconocido (V1AA21-22; V2HC12).

Los migrantes, debido al desplazamiento forzado, renuncian a relaciones familiares y elementos materiales de gran importancia, así como a una estabilidad económica. La migración forzada implica coerción y amenaza a la integridad y los derechos humanos, según Vargas (2018) esto queda demostrado por el sufrimiento de estar separados de la familia y la pérdida de bienes (V1AA26-28; V2HC12; V1AA18-19; V2HC45-48). Mazuera et al. (2019) enfatizan que el desarraigo produce periodos de añoranza y tristeza, lo cual resalta el profundo impacto emocional que tiene la migración forzada.

La migración también tiene un impacto en la revalorización del sentido de pertinencia e identidad nacional. Según Trillo (2009) el contacto con culturas nuevas y la experiencia de ser un extranjero hacen que se valore más la identidad y las raíces venezolanas, tal como lo demuestran los participantes en sus reflexiones (V1AA35-37; V2HC38-40), también es posible identificar procesos de transculturización o, en casos críticos, de autoxenofobia.

Este último fenómeno se manifiesta como un rechazo a los rasgos culturales de origen en un intento por acelerar la aceptación y asimilación en la sociedad receptora. Por lo tanto, la identidad del profesional migrante no es estática; se renegocia constantemente en un espectro que va desde la exaltación del origen hasta la mimetización con la cultura de acogida, como mecanismo de autoprotección y búsqueda de legitimidad social en el nuevo entorno.

En cuanto a la realidad de la migración, los expertos afrontan desafíos como el trabajo no formal, la xenofobia, la explotación y la discriminación en las naciones que acogen. Según Stark (2018), la migración puede tener un impacto en el estatus laboral y el prestigio social, restringiendo las oportunidades de trabajo. Sayad (2006) afirma que el migrante se enfrenta a dilemas que producen frustración y estancamiento. Asimismo, ACNUR (2018) y Rivera (2019), han documentado que la explotación laboral y la discriminación son vulnerabilidades, subrayando que la carencia de empatía y el abuso en el trabajo tienen un impacto serio sobre la integración y el bienestar de los migrantes (V1AA30-31; V2HC17-19; V1AA37-38; V2HC21).

A partir de los hallazgos obtenidos, se concluye que la migración venezolana contemporánea posee un carácter predominantemente reactivo, impulsado por la erosión de las condiciones mínimas de subsistencia y seguridad jurídica, si bien el fenómeno se inclina hacia la categoría de migración forzada por la precariedad de los servicios, la hiperinflación y la violencia sistémica, es preciso reconocer que la movilidad humana no es uniforme. Existe un espectro de motivaciones donde la agencia individual interactúa con la presión del entorno, evitando caer en la demonización absoluta del proceso migratorio como un acto de carencia total, o en su romantización como un simple anhelo de libertad.

La investigación revela que el profesional migrante enfrenta una fractura de su identidad social al verse compelido a la informalidad y al subempleo en las naciones receptoras, esta disparidad entre las expectativas de estabilidad y la realidad de la explotación o el rechazo institucional genera una crisis de expectativas. En este punto, el retorno emerge como una construcción subjetiva compleja, para algunos, regresar es una respuesta al apego familiar y la identidad nacional, elementos que suelen romantizarse ante la hostilidad del extranjero; para otros, el retorno es frustrado o forzado, producto de la deportación o de la imposibilidad fáctica de integrarse al sistema laboral del país de acogida.

En suma, el ciclo migratorio del profesional venezolano no concluye con el desplazamiento, sino que se mantiene en una tensión constante entre la necesidad de seguridad externa y la búsqueda de una dignidad profesional que el desarraigo, en muchas ocasiones, no logra restaurar plenamente. Los informantes estudiados mantienen una actitud optimista frente a la adversidad, pese a los obstáculos, además, se resalta la adquisición de experiencias laborales diversas, el enriquecimiento académico y el fortalecimiento del reconocimiento social como aspectos valiosos que acompañan su tránsito migratorio y que pueden contribuir a su reintegración futura al país de origen.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

Conclusiones

La migración forzada del profesional venezolano se configura como un fenómeno multidimensional donde la violencia, la inequidad y la precariedad económica actúan como fuerzas de expulsión que fracturan el proyecto de vida, a partir del análisis intersubjetivo, se concluye que este desplazamiento trasciende la búsqueda de mejores ingresos; representa, en esencia, una táctica de supervivencia y un profundo sacrificio personal. Esta realidad es validada por las vivencias de los informantes (V1AA y V2HC), cuyos relatos evidencian que el costo de la seguridad física es, paradójicamente, la pérdida de la estabilidad laboral y el patrimonio construido durante años.

Asimismo, la investigación permite afirmar que el fenómeno migratorio impone una carga emocional devastadora, Vargas (2018) y Mazuera et al. (2019), sostienen que el desarraigo y la separación familiar no son solo consecuencias colaterales, sino cicatrices que definen la identidad del migrante. En este sentido, asumo como investigadora que la migración forzada genera un estado de duelo migratorio constante, donde el profesional se debate entre la gratitud por la seguridad hallada en el exterior y el dolor por la desarticulación de su núcleo afectivo.

Del mismo modo, la experiencia de los versionantes (V1AA, V2HC) revela una crisis de reconocimiento social en las naciones receptoras, el tránsito forzado obliga al sujeto a una reinvención que muchas veces implica la renuncia a su estatus profesional, confirmando que la crisis venezolana ha desplazado no solo individuos, sino el capital intelectual de toda una nación, dejando a los profesionales en una búsqueda perenne de una dignidad que el país de origen no pudo garantizar y que el destino, en ocasiones, se resiste a reconocer.

Además, la experiencia de migrar cambia la manera en que se percibe la identidad y la pertenencia, porque los profesionales reevalúan sus raíces y el valor de su país natal por medio del distanciamiento y del contacto con culturas diferentes (Trillo, 2009). No obstante, en los países de acogida existen retos como la explotación laboral, el trabajo informal y la discriminación que restringen el desarrollo profesional e inducen sensaciones de frustración y estancamiento (Stark, 2018; ACNUR, 2018; Rivera, 2019). Por otra parte, el regreso a la nación demuestra que aun con los obstáculos en el extranjero, el apego a la familia y la aspiración de encontrar estabilidad emocional y laboral impulsan a muchos a rehacer sus vidas en Venezuela. Por otro lado, la migración forzada de profesionales venezolanos es un proceso complejo que combina factores estructurales, decisiones individuales y experiencias subjetivas, y que requiere ser analizado desde una perspectiva integral que reconozca tanto las pérdidas como los aprendizajes generados en el tránsito migratorio.

Recomendaciones

A partir de los significados develados y las experiencias interpretadas de los informantes, se proponen las siguientes líneas de acción orientadas a dignificar el tránsito del profesional migrante:

  1. Redimensionamiento de los mecanismos de acogida institucional: Es imperativo que las naciones receptoras trasciendan la asistencia humanitaria básica hacia una integración por competencias. Como se derivó del discurso de las versionantes, el subempleo no solo es una pérdida económica, sino una vulneración a la identidad profesional; por tanto, se recomienda agilizar los nodos de convalidación académica para capitalizar el talento humano venezolano.
  2. Abordaje del bienestar psicosocial desde el duelo migratorio: Los servicios de apoyo deben contemplar el impacto emocional del desarraigo y la fragmentación familiar identificada en los hallazgos. No se trata solo de asistencia psicológica general, sino de programas especializados en la reconstrucción de redes de apoyo para quienes, como los sujetos de este estudio, han visto colapsar su entorno afectivo.
  3. Fortalecimiento de la seguridad jurídica y laboral: Ante la evidencia de explotación y discriminación narrada, se recomienda a los organismos internacionales (ACNUR, OIM) y gobiernos locales, robustecer las rutas de denuncia y regularización, garantizando que el estatus migratorio no sea un atenuante para la precarización del trabajo profesional.
  4. Programas de retorno productivo y reinserción: Para los profesionales que, tras evaluar su experiencia en el exterior, optan por el regreso, es necesario crear puentes de reinserción que reconozcan los aprendizajes obtenidos en el extranjero, permitiendo que su retorno contribuya efectivamente a la evolución de las instituciones nacionales.

Estas recomendaciones tienen como objetivo abordar la dimensión estructural como la subjetiva de la migración forzada, para promover el bienestar, la estabilidad emocional y la realización profesional de los migrantes venezolanos, así como su aporte al progreso de su país natal y de las naciones que los reciben.

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